Educar en sobriedad

Alberto Somalo Soy licenciado en Económicas, profesor de economía del Colegio de Fomento El Prado, profesor del Master Universitario en asesoramiento educativo familiar de la Universidad Villanueva, miembro y moderador de Aula Familiar, doctorando en Educacion

 

Me sorprende la inquietante y vertiginosa velocidad en la que está inmersa la sociedad. Lógicamente todo cambia y tiende a evolucionar, aunque no siempre, pero esos cambios se pueden convertir en el modus vivendi de las familias y del individuo, ya que además sin darnos cuenta, es muy fácil que nos incorporemos a esa espiral.

“Me apetece” significa querer siempre lo siguiente, lo que está por venir, es estar insatisfechos continuamente con lo que ya se posee. Se genera la necesidad de tener más y mejor.

Algunas ámbitos para vivir la sobriedad:

  1. Uso del dinero: evitar compras innecesarias y caprichos como cambiar el modelo de smartphone sin necesidad, modas, marcas caras. Se puede tener lo necesario sin derrochar y con buen gusto.
  2. Uso del tiempo: aprovechar la jornada al máximo con la obligación de cada uno (estudio, trabajo) y encontrar un espacio para darse a los demás.
  3. Comidas: Aceptar con agradecimiento los alimentos que recibimos, sin despreciar y menos desperdiciar o tirar.
  4. Ocio y tiempo libre: No dejarse llevar por las influencias de la sociedad, botellón, discotecas.
  5. Uso de las nuevas tecnologías (TICs): Uso razonable del smartphone, WhatsApp, ordenador, consolas, etc.
  6. Sin lugar a duda la mejor manera de educar en la sobriedad es con el ejemplo de los padres.

La sobriedad es imprescindible para afirmar la propia libertad, capacita a la persona para hacerse dueña de sí misma, nos procura el equilibrio en el uso de los medios materiales y nos ayuda a aspirar a cosas grandes.