¿Mis hijos duermen bien?

Daniel Jara Soy maestro, especialista en educación física, y psicopedagogo, he hecho un máster en orientación familiar y llevo más de 15 años dedicado a la educación en el Colegio de Fomento El Prado, he dado clases en el Centro Universitario Villanueva y soy padre de 3 hijos. En aprendizaje constante, gracias a mis hijos y alumnos.

 

El sueño es fundamental para la salud y desarrollo de nuestros hijos. Un buen descanso influye directamente en aspectos importantes como el comportamiento, la memoria, la atención… Un niño que duerma las horas que le correspondan rendirá mejor y será menos propenso a problemas de irritabilidad, de ahí la importancia de inculcar a tu hijo buenos hábitos a la hora de dormir.

Cada niño es diferente y las horas de sueño que necesitan varían. Aquí os mostramos una tabla orientativa con valores aproximados:

Sueño nocturno Siesta Horas totales de sueño

6 años

11 1 12

8 años

10 1

11

12 años

9

0

9

16 años 8 0

8

Un buen hábito de sueño incidirá directamente en el desarrollo de nuestros hijos, por eso todo padre se preocupa de que su hijo adquiera de una manera óptima este hábito, el cual no acaba cuando un bebé sale de la cuna, sino que también será importante para su vida escolar. Un buen descanso ayudará a todo niño a aprender mejor.

A esto le añadimos que los niños siempre se rebelan contra los horarios rígidos para dormir, a causa de la cantidad de estímulos que tienen: televisión, internet, teléfonos, tablets o videojuegos son las principales causas que desvían la atención a la hora de acostarse. Estos estímulos provocarán dificultad para conciliar el sueño o para mantenerse dormidos, despertarse a menudo, despertarse muy temprano con sensación de fatiga y por supuesto… las pesadillas.

Algunos consejos para adquirir unos hábitos saludables son los siguientes:

  1. Fijar un horario para ir a la cama. El de diario debe ser más estricto que el de los fines de semana.
  2. Darles un tiempo para relajarse. Buenas ideas son contar un cuento para los pequeños o una agradable charla con los adolescentes. Por supuesto nada de televisión, comidas o bebidas con cafeína.
  3. Rutina a la hora de ir a dormir. Ir al baño, beber agua, cepillarse los dientes…
  4. Liberar el dormitorio de aparatos electrónicos, que el dormitorio sea para dormir y un lugar tranquilo.
  5. Ofrecerles un ambiente que invite a conciliar el sueño. Apagar la luz, algo de música clásica tranquila y sin otros ruidos.
  6. Si se despiertan, no contribuir a que no se vuelva a dormir. No llevarles a otra cama, ni encender la luz, ni tumbarnos con ellos… Acompáñalos al baño, ofréceles agua y ¡a dormir!

Os iremos dando más consejos sobre el sueño y el descanso de nuestros hijos más adelante.

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