Niños libres de wifi

Ana López

Ana López. Soy profesora de Educación Infantil y Primaria especialista en Lengua y Literatura inglesa. Formada entre la Universidad Autónoma de Madrid y el University College of London. Trabajo desde hace más de 10 años en Montealto donde se unen mi dos grandes pasiones, la enseñanza y la lengua inglesa.

 

Es una apuesta muy personal pero cada vez son más los padres que eligen dar a sus hijos una infancia sin pantallas. No hace falta que nos convirtamos en una comunidad Amish pero podríamos intentar el término medio.

La infancia es un período principalmente de experimentación, sobre todo del mundo real.  Por eso, quizás, deberíamos quitar la vuelta de tuerca y volver al lápiz y papel, pizarra y tizas, tijeras y recortables… Está demostrado que todas estas actividades que podemos realizar con los niños nos conducen directamente al aumento de CONCENTRACIÓN, algo de lo que nuestros niños carecen cada vez más. Si somos capaces de hacer que se concentren más en momentos lúdicos, será más sencillo conseguir que en las aulas tengan una atención sostenida que les permita centrarse en cualquier actividad durante el tiempo necesario para poder lograr los objetivos que nos proponemos.

Muchos padres  pueden pensar que si no inician a sus hijos a temprana edad en la tecnología, éstos pueden perder el tren.  ¡Aviso a navegantes!, ya no hay tren que perder, pasan cada dos minutos. La tecnología que utilizamos ahora les resultará obsoleta y antigua en su mundo futuro. Se pueden reenganchar en cualquier momento. Por eso, proponemos para nuestros retoños que ocupen su tiempo en jugar e interactuar con todo lo que les rodea tanto dentro como fuera de casa.

¡Volvamos al parque! Ese lugar tan querido por los niños como aburrido para los padres. Merece la pena que hagamos el esfuerzo. En el parque no solo están jugando, están fortaleciendo sus músculos, entrenando su equilibrio y contribuyendo muy positivamente a su desarrollo psicomotriz que tan ligado está a su posterior desarrollo intelectual. Además, una visita al parque es garantía de abrir el apetito y dormir como un lirón.

No nos volvamos locos, atendamos a nuestro sentido común y seguro que saldremos bien parados de esta vorágine tecnológica.

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