¡¡Yo también quiero ser feliz!!

Luis Eduardo Domingo Oslé Trabajo, desde hace algo más de treinta años, como docente y gestor en centros educativos. Me formé en la Universidad de Navarra. Estudié Ciencias de la Educación y mi maestro fue José Luis González-Simancas. Pienso que la educación parte de la ilusión, necesita del cariño y conlleva trabajo. Que es la manera de enseñar a dar lo mejor de uno mismo.

 

Laurine Santos, con sus cursos sobre la felicidad, está batiendo todos los records de la universidad de Yale. Con 1182 estudiantes inscritos, “La psicología y la buena vida” ya es oficialmente la clase más popular en la historia de 316 años de Yale. Es verdad, buscamos la felicidad. Queremos ser felices y que las personas a las que queremos también lo sean.

Pero Santos dice que su materia es “la clase más difícil de Yale” porque implica un verdadero cambio en todos los hábitos de vida y que, por ello, los estudiantes tienen que rendirse cuentas a sí mismos cada día.

Escuchas a Laurine, y te das cuenta de lo importante que son algunas cosas que nos intenta quitar la sociedad de la competencia.

Laurine, nos habla de ser agradecidos, de dormir ocho horas todos los días, de cuidar unos minutos diarios de meditación, de pasar ratos con la familia… Nos recuerda esas acciones que no son “trending topic” y que no puedes subir a Instagram porque no “fardan”, porque no están de moda.

¿La felicidad, nos la da la moda o la puesta en práctica de los valores en una vida ordenada hacia los demás?

Qué importante es saber descubrir y saber enseñar la necesidad de la sencillez, del cariño, de la generosidad. Saber enseñar a encontrar lo grandioso de hacer lo que queremos hacer, y no lo que está de moda o lo que pensamos que los demás quieren ver en nosotros.

Pero ¿nos lo creemos de verdad?

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