¿Qué carrera escojo?

Lola Esteban

Estudié historia del arte, he dado clases en la universidad y he dirigido asociaciones juveniles.... pero lo mejor es que soy profesora del colegio Montealto y doy clases en bachillerato desde hace 10 años.

 

Se acerca el momento de empezar la universidad. ¿Cómo elegir con acierto los estudios universitarios?

Hay personas que tienen clarísimo qué van a ser de mayores, -pero son pocas-. La gran mayoría, al aproximarse el momento sienten pánico a la elección de grado y de universidad por la enorme oferta que existe.

A continuación unas pautas que pueden ayudar en el proceso de la decisión.

  • En primer lugar, es importante conocer “los puntos fuertes” de cada uno: las aptitudes y capacidades (por mucho que te guste ser médico porque te encante ver Centro médico en la tele, si te mareas al ver sangre… no tendría mucho sentido). Sin idealismo y sin baja autoestima, los resultados académicos ayudan mucho a conocer en qué asignaturas soy mejor y podría estudiarlas con holgura en la universidad. Esto delimita un poco el abanico de elección.
  • Un segundo aspecto sería pensar en qué asignaturas te hacen vibrar, ilusionarte y estimulan tu curiosidad por saber más. Estas son las áreas que más te atraen y por las que eres capaz de vencer dificultades. Si coincide la opción a y b, es decir, se me da bien y me gusta, óptimo; y si no, no pasa nada: es mejor elegir lo que se me da bien, porque siempre termina gustando lo que dominamos, no lo que se nos atraganta.
  • Hay un tercer aspecto que parece irrelevante y, sin embargo, es el más importante. Consiste en responder a la pregunta: ¿dónde me veo trabajando? Es distinto, por el carácter que cada uno tiene, trabajar en una oficina, que en la investigación, que en profesiones de riesgo…En este sentido, conocerse es clave. Me puede encantar la docencia pero si soy excesivamente tímido o poco empático, tengo que pensarlo un poco más. Y si soy paciente y concienzudo, tengo un perfil idóneo para la investigación. Para esta tercera pregunta es bueno contar con la opinión de padres y tutores para que al decidir tenga el cuenta el futuro a corto, medio y largo plazo; reflexionando sobre el trabajo en el que podría sacar mayor relieve a mis aptitudes, porque me harán disfrutar y mejorar.

Una vez definidas las áreas de estudio -economía, sanitario, humanidades, ingenierías…- viene la parte experimental: ¿dónde lo estudio, en que universidad? Es el momento de preguntar y de salir: ir a las universidades, ver, escuchar. Formarse opiniones personales. Y después de eso decidir.

¿Y si me equivoco? Ojalá no, pero si pasa estamos todos, padres y tutores, contigo para ayudarte a reorientar tu camino profesional.  Una última cuestión: siempre ser libre para decidir, nos hace crecer.

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